Miguel Hernández, siempre. Un niño soñaba en el huerto su sueño de un día mejor, y así completar su cosecha de piedra, de monte y sudor. El niño despierta en la guerra cantando como un ruiseñor: con penas, con furia, con callos; poeta, guerrero y pastor. El niño eligió ser un ave; soldado del barro y la flor. Combate y escribe romances de guerra, de luto, de ardor. (Ya herido, reposa en su lecho; suspira su arrullo cantor. Su pelo perfuma la noche de hierba, de sangre, de amor.) Texto: Mari...